Cuando se observa el juego de Atlético Tucumán, uno no puede evitar notar la influencia de G. Compagnucci en el mediocampo. Desde su llegada, ha aportado no solo habilidades técnicas, sino también una gran visión de juego. Durante los partidos, su capacidad para distribuir el balón ha sido fundamental en la transición de defensa a ataque.

Como el motor del equipo, Compagnucci ha permitido que otros jugadores brillen. Su trabajo en equipo y su disposición para hacer coberturas defensivas han sido claves para el equilibrio del esquema táctico propuesto por el entrenador. A menudo, lo vemos realizando carreras hacia la zona de ataque, creando oportunidades y arrastrando la marca del rival.

El encuentro más reciente contra San Martín de Tucumán mostró la efectividad de su estilo de juego. Gobernó la mitad del campo, realizando un impresionante número de pases exitosos y contribuyendo tanto en defensa como en ataque. Es claro que G. Compagnucci no solo juega, sino que es un pilar en la estructura de Atlético Tucumán.