La historia de T. Durso es un testimonio de perseverancia. Desde su llegada a Atlético Tucumán, ha demostrado ser un guardameta excepcional. En los últimos partidos, su habilidad para realizar atajadas cruciales ha mantenido al equipo en juego, incluso en momentos desafiantes. No es casualidad que el estadio se ilumine con aplausos cada vez que toca el balón; es un símbolo de su conexión con la afición.
Su crecimiento no ha sido solo en el ámbito físico, sino también en la confianza. Durso ha aprendido a liderar la defensa, comunicándose eficazmente con sus compañeros, lo que ha permitido a Atlético Tucumán tener una solidez defensiva admirable. Durante el derbi contra San Martín de Tucumán, realizó una serie de atajadas que resultaron determinantes para el resultado.
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